Año XXXVI - Nro. 9.849 - Viernes 29 de Marzo de 2002

Vecinos "ché" tienen su propio Chupacabras

Las increíbles apariciones del Chupacabras se trasladaron para el norte de Argentina.

Provincia de Salta, Argentina.- Habitantes del paraje El Tonco, ubicado en las cercanías del parque nacional "Los Cardones", aseguraron haber visto rondando a sus rebaños y a escasa distancia, a un extraño humanoide de regular estatura, ojos rojos, dientes afilados, cubierto de pelo y extremidades superiores terminadas en largas y afiladas uñas.

Los testimonios de estas tres personas, vertidos en el diario electrónico El Tribuno, de Salta, coinciden, de alguna manera, con la descripción habitual del mítico "Chupacabras".

 

PAYOGASTA

Estos testimonios correlativos llegan desde los valles calchaquíes.

Doña María Rufina Cayo, es una pastora de 73 años que se dedica a la cría de ganado ovino y caprino en el paraje El Tonco, jurisdicción del municipio Payogasta, en el departamento Cachi, en el límite con el parque Nacional Los Cardones.

Ella, fue la primera en dar un reporte sobre la extraña presencia. La mujer, vive y trabaja junto a su hermana, Benita, de 79, en este desolado paisaje, donde existen 33 familias diseminadas en una vasta área serrana.

"El 11 de febrero -relató- venía regresando a mi casa y arreando, junto a los perros, mi ganado. Estaba atardeciendo y mientras caminaba rezaba el rosario pidiéndole a Dios por lluvia. En ese momento, algo, alertó a los animales, que comenzaron a correr. Y cuando miré de lado a lado para ver qué pasaba, lo vi. Era un ser rarísimo. Mitad persona, mitad animal. Tenía una talla de un metro setenta centímetros aproximadamente. Estaba a menos de 12 metros. Me miró tres veces y apuró el paso y luego, dando grandes saltos con sus dos poderosas extremidades posteriores, se perdió a la distancia, batiendo sus grandes orejas sobre la cabeza. Quedé asombrada pero no tuve miedo", relató.

Santos Jaimes de 30 años y Rubén Colque, de 34, también son habitantes de El Tonco. Alertados por la narración de doña María Rufina, salieron a investigar en compañía de otros pobladores. "Ibamos por el camino vecinal, cuando los perros se negaron a seguir y comenzaron a emitir aullidos lastimeros. Sentimos ruidos extraños y corrimos a ver. Pasamos unos matorrales y lo vimos. Quedamos paralizados por el pánico. Era un ser horrible, que nos miraba con ojos rojos. Asentado en dos pies, huyó velozmente en dirección al Cerro Negro. Sus pies eran como pezuñas de vaca pero con una especie de espolón hacia atrás. Al día siguiente, salimos a rastrear y encontramos las extrañas huellas. No sabemos qué es pero estamos alerta por cualquier cosa", indicaron Jaimes y Colque.

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