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La tecnología se hace fundamental en el deporte

El programa Promesas Chile ha hecho de la ciencia uno de sus principales aliados para mejorar a sus deportistas.
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Mauricio Riquelme C.

Optimizar los entrenamientos y determinar los aspectos físicos que deben trabajar los talentos deportivos para mejorar su rendimiento, son los objetivos de los equipos técnicos de última generación que Mindep-IND ha puesto a disposición de los 54 jóvenes que integran el programa Promesas Chile en la región.

A través de una muestra práctica se dieron a conocer tres dispositivos. El primero de ellos es un encoder rotatorio o codificador, sensor que permite medir la fuerza, potencia y velocidad durante la práctica del ejercicio, siendo utilizado entre otros, por quienes practican halterofilia.

A él se suma un sistema de fotocélulas de cronometraje que facilita la realización de test propios de la preparación atlética, equipamiento referido primordialmente a las disciplinas de esgrima y bádminton para medir y potenciar la velocidad. Por último, se encuentran las plataformas de salto, requeridas por representantes de todas las disciplinas deportivas, permitiendo entregar métricas claves a través del ejercicio de salto.

El seremi del Deporte, Roberto Meza, afirmó que "la tecnología implementada nos permite seguir profesionalizando los entrenamientos de los chicos, poder llegar a niveles específicos sobre todo en términos de tiempo y poder ir midiendo cómo van avanzando respecto de sus entrenamientos, así que estamos muy contentos y creemos que son herramientas adicionales para seguir mejorando y obteniendo mejores resultados".

Sebastián González (20), quien se prepara para obtener la triple corona de aguas abiertas, calificó estos instrumentos como una "muy buena inversión, todo sea para mejorar los entrenamientos de cada deporte y nos va a mejorar muchísimo el rendimiento", mientras que Benjamín Bahamóndez (16), representante de la disciplina de bádminton, sostuvo que la utilización de estos equipos "es una gran oportunidad para todos nosotros, para mejorar y rendir de mejor manera, además nos da un mayor impulso al sentirnos un poco más profesionales al momento de entrenar y sin duda es un gran aporte".

En tanto, la esgrimista Rafaela Santibáñez (16), comentó que "son implementos demasiado buenos y son muy importantes para revisar nuestros procesos y ver qué podemos mejorar"; su hermano Felipe (18) en tanto, puntualizó que "ahora podemos analizar nuestros movimientos y buscar cómo perfeccionarlos con base a los resultados".

Aporte científico

El médico del programa Promesas Chile, Pablo Ramos, detalló que esta nueva implementación "permite probar las diferentes cargas que requieren los deportistas desde el punto de vista más científico, saber cuál es el peso, las repeticiones y las velocidades que pueden ir desarrollando para que el entrenamiento sea más óptimo, ello en el caso del encoder, mientras que las fotocélulas permiten conocer las velocidades de aceleración de los deportistas". Todas estas mejoras, apuntó, tienen como fin lograr que los jóvenes tengan un entrenamiento más sofisticado y más científico", recalcó.

La Estrella

Tres antofagastinos en la preselección U-14

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Antofagasta sigue siendo una cantera para el básquetbol nacional. Muestra de ello es la nómina de la preselección U-14 masculina que tiene entre sus filas a tres antofagastinos: José Ignacio Ledesma Álvarez (CDS San Francisco), Martín Tomás Bravo Pizarro (Sokol) y Pablo Bravo Moyano (CDS San Francisco).

Los tres jóvenes alumnos del Colegio San Luis de Antofagasta forman parte de un grupo de 50 jugadores chilenos que serán la base de los equipos juveniles nacionales del futuro.

Los jugadores ya tuvieron su primer acercamiento con el staff técnico de la U-14 a través de una reunión virtual junto a sus padres para conocer el proceso que se viene por delante, que en el futuro será con trabajo presencial.

La llegada de la fase 3 a Antofagasta le permitió a Martín, José Ignacio y Pablo retomar los entrenamientos con sus respectivos clubes y también en el colegio, después de más de un año sin poder entrenar en forma regular a la espera del reinicio de las competencias, si la pandemia lo permite.